«La intergeneracionalidad y el SCAM» (Servicio Conjunto de Animación Misionera).

El predicador, P. Rolando Ruiz Durán, misionero Javeriano que nos dio este retiro hace tres días, compartió con nosotros una experiencia vivida como misionero de su Congregación en torno a la intergeneracionalidad, reflexionando dentro del contexto del SCAM. Comparto solamente algunos puntos clave que, a mi parecer, pueden servir en varios niveles de nuestra vida en común:

  • Testimonio personal: Haber vivido su experiencia misionera en diversos contextos (África, Europa, mundo islámico), afrontando los desafíos intergeneracionales e interculturales dentro de la comunidad.
  • Intergeneracionalidad: Haber sabido reconocer la intergeneracionalidad como una riqueza, como una familia, y descubrir el rostro actual del misionero. La misión hoy no consiste solamente en dar, sino también en recibir, desde una actitud fraterna y descolonizada.
  • Vida comunitaria: La vida en comunidad misionera intergeneracional (30, 55 y más de 70/80 años), con experiencias diversas y culturas distintas, mostró en su vivencia tanto las tensiones como los aprendizajes.
  • Interreligiosidad y testimonio: Su vida de fe compartida con musulmanes mostró que la coherencia de una comunidad intergeneracional e intercultural es, en sí misma, un testimonio evangélico.
  • Desafíos y oportunidades: Señala que existen tensiones debido a visiones distintas entre generaciones, pero también aprendizajes mutuos. En su experiencia, denuncia la tentación de considerar al joven misionero africano, asiático o latinoamericano como un receptor de ayuda, y no como protagonista de la misión. Hoy nos interpela, a todos y todas las misioneras y misioneros del SCAM, sobre cómo lo vivimos, y propone como clave la fraternidad, la apertura, la humildad y el esfuerzo por encontrarnos en un “punto común”.
  • Aportes: Se identifican los beneficios del diálogo intergeneracional: intercambio de sabiduría y competencias, apoyo emocional, inclusión, transmisión de valores y mejora del bienestar.

En los diálogos y compartir surgieron algunas luces, como, por ejemplo: los mayores no deben percibir la presencia de los jóvenes como una amenaza, ni con miedo, ni con afán de dominio, ni creyendo que ellos huyen de la realidad o saben menos por ser jóvenes; tampoco pensar que deben simplemente obedecer sin explicarse, porque algunos ponen en riesgo su futuro o su vocación… eso cultiva hipocresía en ellos. Pero, por otro lado, los jóvenes tampoco deben decir: “su tiempo ya pasó… ahora es el nuestro, no tenéis nuestros títulos, ni nuestros conocimientos del siglo XXI, ya no podemos hacer como ustedes…”

Preguntas finales para la reflexión personal y comunitaria:
¿Cómo evalúas tu apertura al diálogo intergeneracional?
¿Cómo identificas aprendizajes, resistencias y medios concretos para crecer juntos desde la diversidad?
¿Los jóvenes que llegan a ti son una amenaza o una oportunidad?

La intergeneracionalidad, en el contexto misionero e intercultural, es a la vez un desafío y una oportunidad para encarnar la misión de manera auténtica, creíble y fraterna. La clave reside en el diálogo, la paciencia, la apertura mutua y la vivencia del Evangelio desde la diversidad.

Hna Marie Claire.

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