CARTA A LOS FUNDADORES M. RAMÓN ZUBIETA Y B. ASCENSIÓN NICOL.
- Hnasmdro
- agosto 5, 2025
- Experiencias MDR, Sin categoría
- 0
- 160
Queridos fundadores:
Envío este mensaje escrito desde lo más profundo de mi corazón. Estoy profundamente marcada por el testimonio de su vida de entrega y evangelización a los más pobres y necesitados, así como por las buenas obras que han realizado sin esperar nada a cambio, gracias a su oración, dedicación y fe.
A ti, Padre Ramón Zubieta, te conocí a través de la historia. Aprendí que fuiste un hombre de personalidad fuerte, que trabajó por amor al Evangelio, siguiendo el ejemplo de Jesús, quien vivió pobremente y en obediencia hasta entregar su vida voluntariamente. Tú denunciaste la injusticia y luchaste por liberar a quienes fueron tratados como esclavos. Al construir casas y otros recursos para ofrecerles una vida digna, pasaste muchas noches en la cárcel, pero siempre mantuviste tu confianza en Dios.
Aceptaste los conflictos y peligros, siempre dispuesto a sacrificar tu vida por los demás y por la justicia, como lo hizo Juan el Bautista en Mateo 14,8: por decir la verdad, Herodes lo encarceló y mandó cortar su cabeza.
Quiero pedirte a ti, Padre RAMÓN ZUBIETA, y a la Beata ASCENSION Nicol, mujer fuerte y amable, que dedicó toda su vida al servicio de sus hermanos, especialmente a los pobres y a las mujeres marginadas.
Confiando en el amor de Dios, en la oración y en la contemplación, les pido que intercedan por mí ante Dios y su Hijo Jesús, diciendo que deseo seguir sus huellas, sirviendo a los pobres y a los más vulnerables. Que Dios me conceda la fuerza para defender a los que no pueden defenderse y trabajar siempre con amor, sencillez, apertura, confianza y fe.
Deseo seguir adelante, tomar mi camilla y andar, como el hombre de Bethesda, a quien Jesús sanó y le dijo: “Toma tu camilla y anda” (Juan 5, 2-9). Quiero evangelizar como la mujer samaritana, que después de encontrarse con Jesús, anunció la Buena Nueva a su pueblo. Estos son mis grandes deseos.
Mis miedos son solo estos: que la gente no me escuche, que no me acepte tal como soy, que no quiera colaborar conmigo por el bien de todos, o tener que ir a un país donde no conozco a nadie.
Por favor, necesito su intercesión. Espero que me escuchen desde el cielo. Un abrazo con mucho cariño, vuestra hermana,
Beatriz Muisangie Kasendue, Juniora
