CARTA A MADRE ASCENSIÓN NICOL Y PADRE RAMÓN ZUBIETA
- Hnasmdro
- agosto 5, 2025
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Muy querida Madre Ascensión Nicol y Padre Ramón Zubieta, Con mucha alegría me dirijo a ustedes a través de esta pequeña carta. Es mi deseo expresarles el cariño y la gratitud que guardo en mi corazón. Confío en que ahora, en la presencia del Padre, estén disfrutando de la plenitud de la alegría eterna junto a su Hijo. Yo me encuentro bien, gracias a Dios, y sigo adelante con fe y esperanza. Me dirijo a ustedes con profunda admiración, y respeto, movida por el deseo de compartirles mis sueños y también mis miedos.
Sé que ustedes vivieron con una gran conciencia de la realidad de su tiempo, atentos a las necesidades del mundo y generosos en su entrega. Comprendieron que el Reino de Dios no es algo abstracto ni lejano, sino que se construye cada día, en lo concreto, en lo pequeño, en lo sencillo. Por eso, respondieron con valentía al llamado de Dios, poniéndose al servicio de los más pobres y vulnerables, amándolos con ternura y dedicación.
Hoy, inspirándome en su ejemplo, yo también deseo contribuir a que este mundo se transforme en un lugar más justo, más humano y fraterno. Deseo que mi vida tenga
sentido en el servicio, que mis manos trabajen por el bien de los demás y que mi corazón no se cierre al sufrimiento ajeno. Además, anhelo una comunidad llena de alegría, humildad, amor y respeto, en la que cada una de nosotras sepa manifestar su amor a los pobres. Quiero una comunidad que sepa escuchar las necesidades de cada una, también reconozco que siento miedo: miedo a no estar a la altura, a equivocarme, a que me falte el valor o la perseverancia, a no saber responder a los desafíos de la vida consagrada, a no ser una hermana atenta y entregada a las demás. Por eso, les pido que intercedan por mí, que me acompañen con su ejemplo y su presencia espiritual. Que me ayuden a confiar más en Dios y en su amor, que me enseñen a mirar la realidad con esperanza y a actuar con compromiso.
Gracias por su vida entregada, por su testimonio, por su amor al Evangelio. Que así como ustedes, yo sepa caminar con los pies y el corazón en la tierra.
Muchas gracias y un abrazo fraternal de vuestra querida
Edmira – Juniora
Aldaya – España
