Con motivo del año Jubilar 2025, se organizó a nivel de Iglesia una caminata desde Porvenir a Cobija, (Bolivia) con una distancia de 30 kilómetros; ha sido un regalo de Dios, para profundizar mi Fe con el Dios de la vida plena, caminar junto con el pueblo entre rezos, cantos y compartiendo vivencias.
Un paso más, otro paso, avanzar para lograr nuestro objetivo. Detenerse para esperar a los que avanzaban más lento, una forma de empatizar con los que tienen otros ritmos.
El cuidado entre los integrantes del grupo con pequeños signos significativos de vida, como el preguntarnos cómo nos encontrábamos, ofrecernos agua. Allí estaba Dios.
Escuchar el silencio de la noche, sentir el latido del corazón, alabando y bendiciendo, descubrir en la noche con luna llena, otras melodías que con el ruido del día no son escuchadas, y allí nuevamente se hizo presente Dios con nosotros.
Siento que este caminar, me ayuda a seguir apostando por una sociedad mejor, enfrentando con amor y esperanza los desafíos que vivo a diario en mi vida consagrada como Misionera Dominica del Rosario, junto con mis hermanas de comunidad y las personas que Dios pone en nuestro camino.