Misioneras de esperanza entre los pueblos…
- Hnasmdro
- octubre 28, 2025
- Experiencias MDR
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El domingo, 19 de octubre, la Iglesia universal celebra con gozo la Jornada Mundial de las Misiones, conocida como el DOMUND. Bajo el lema propuesto por el Papa Francisco, “Misioneros de esperanza entre los pueblos”, somos invitados a renovar nuestra vocación bautismal y nuestro compromiso misionero en el mundo.
El DOMUND es una ocasión privilegiada para dar gracias a Dios por el don de la vocación misionera, que Dios sigue suscitando en su Iglesia a través de tantos hombres y mujeres que, con la entrega generosa, anuncian el Evangelio hasta los confines de la tierra. Es también un momento de profunda comunión y solidaridad con todas las misiones, especialmente aquellas que enfrentan mayores dificultades. Recordamos con gratitud a los misioneros/as que, por amor a Cristo y a los hermanos, entregaron su vida hasta la muerte. No se puede olvidar a quienes continúan hoy siendo testigos valientes de la fe en medio de la adversidad. Este es el verdadero sentido de Domund, es decir la iglesia en “salida porque la alegría del evangelio es para todos los pueblos” (Ev. Gaudim) esta necesidad de salida tiene sus raíces en Jesús el misionero por excelencia cuando dice: vayamos a otra parte a predicar a otras poblaciones vecinas, porque para eso he venido (Mt 1,38).
El Papa Francisco nos invita, a la luz del lema de este año, jubilar, a volver nuestra mirada a Cristo, fundamento y centro de toda vida cristiana. Él es nuestro modelo, la fuente de vida y esperanza, el que impulsa nuestros pasos dando sentido a nuestra entrega. Sin Cristo en el centro y sin su presencia viva, la vida del misionero y toda la existencia cristiana se vuelve vacía. Porque solo Cristo nos llena de amor, de fortaleza, de alegría, de paz y para que la podamos compartir con los demás.
Por eso, la misión sólo avanza cuando Cristo ocupa el lugar central en nuestro corazón. Todos, sin excepción, estamos llamados a ser testigos vivos de esperanza para quienes la han perdido. Ser misionero no consiste únicamente en decir palabras hermosas, o identificarse con un traje, es un testimonio de vida. El misionero de la esperanza es aquel que está llamado a vivir su compromiso dentro y fuera de su hogar, es aquel que se hace cercano tocando la realidad de su pueblo, es aquel que comparte su vida con alegría, y vive con sencillez, apertura y espíritu de discernimiento, buscando siempre conocer mejor a Cristo y la misión que le ha sido confiada. El Papa Francisco nos recuerda: “Todos los bautizados, y en particular los misioneros, estamos llamados a renovar nuestro ‘sí’ al anuncio de Cristo, nuestra esperanza. Pero esta renovación evangélica y misionera comienza por nosotros mismos.” Por lo que somos y tenemos porque nadie puede dar lo que no tiene. Hoy ante tantos paradigmas que el mundo nos presenta, estamos llamados a ser más creativos y transformadores con pequeños detalles. Que la esperanza siga acompañando nuestras vidas y nuestras comunidades, para que seamos auténticos misioneros, pequeñas semillas, capaces de transmitir la alegría y no tristeza, paz y no la guerra, reconciliación y no la división, esperanza y no desesperanza. Pidamos en este día la Bendición de Dios que pueda renovar en cada uno de nosotros el compromiso de ser testigos de su amor en el mundo esperando y alegrándome con los pequeños cambios que se van dando en nuestras misiones. Esto exige a que el misionero viva: de la oración, la disponibilidad, la apertura la escucha, el testimonio de vida, una vida sencilla y la inserción en el pueblo.
Misioneras Dominicas del Rosario
Juniorado congregacional de Aldaia, 19 de octubre de 2025





