UNA PRESENCIA DE ESPERANZA EN MEDIO DE LA GENTE 2

Desde Quelimane he tratado de ofrecer una presencia de esperanza en la comunidad cristiana de Icidua ubicada en las afueras de la ciudad, formada por gente sencilla y humilde. Esta comunidad es uno de nuestros primeros frutos. Muchas veces tenemos solo la celebración de la palabra y el compartir el pan, porque no siempre es posible tener la Eucaristía. Ahí estamos como MDR compartiendo la Palabra de Dios como pueblo, acompañándonos en la alegría, la tristeza y el crecimiento de la fe. Comunicando que Dios cuenta con ellos en la construcción del Reino como peregrinos de esperanza, una esperanza que no engaña.

Durante la semana, pasó más de la mitad del día en el centro de salud de Coalane, que, por cierto, también está en las afueras. Donde tratamos a pacientes de diferentes áreas suburbanas. He vivido y compartido con ellos la experiencia de dar y recibir gratuitamente. Un conjunto de gestos que incluyen acoger, escuchar, tocar y sanar, sobre todo dándoles la dignidad de hijos de Dios. A pesar de los escasos medios y sin condiciones de trabajo básicas y dignas, sin medicamentos esenciales, lo que significa que los desfavorecidos quedan abandonados a su suerte. En medio de todo esto, solo podemos confiar en el verdadero Médico, Dios nuestro Señor. Tratamos de ofrecer una atención integral en equipo y con psicólogos, atención a niños con enfermedades crónicas, la mayoría huérfanos, que viven con sus abuelos, como una forma de nuestro compromiso con la causa del bienestar de nuestros pacientes

(Hermana Juleca).

Comunidade São Martinho de Porres,

Chirangano-Quelimane, Moçambique

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