MI EXPERIENCIA MISIONERA Y PASTORAL EN GUATEMALA
- Hnasmdro
- noviembre 25, 2025
- Experiencias MDR
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Me da mucho gusto y entusiasmo compartir con ustedes lo que está a significar mi experiencia de pastoral en América Latina, precisamente en Guatemala, donde estoy siguiendo mi formación en el Juniorado Congregacional. He comprendido que el lugar donde se da el encuentro entre nosotros y Dios es en todas las experiencias de la vida humana. Necesitamos estar atentas a escuchar y compartir con las personas más necesitadas sus sueños, sus alegrías y sus momentos difíciles, lo cual nos lleva a contemplar la presencia de Dios en nuestra historia.
Entre las pastorales que realizo, una es en nuestra escuela “Nueva Vida” donde estoy disfrutando de los saberes y de la sonrisa de los niños y niñas en la catequesis; ellos aprenden de mí y yo también aprendo de ellos compartiendo ideas, conocimientos, experiencias sobre Dios y sobre nuestro prójimo. Y con los jóvenes, antiguos alumnos de nuestra escuela, que siguen estudiando en otras escuelas¸ son jóvenes y adolescentes que a veces se sienten tímidos y avergonzados de expresar sus ideas y participar en los encuentros. Con ellos luchamos juntos aprendiendo y fortaleciendo algunos valores y virtudes de la vida, para que tengan un futuro mejor y sean buenas personas en la sociedad, y sobre todo en sus hogares.
También colaboro en la pastoral con personas migrantes donde la mayoría pensaba ir para América del Norte, buscando mejores condiciones de vida o como refugiados, por la situación de sus países de origen. En su viaje viven muchas situaciones difíciles y con tantos peligros e inseguridad que hay en el camino, cruzando bosques y ríos para ir en busca de una vida equilibrada en los Estados Unidos. Realizamos nuestra misión con ellos con la Red Jesuita con migrantes, en la Casa Myrna Mack, donde brindamos servicio en la cocina y en la organización de la casa, porque la mayoría pasa por allí para recibir los primeros auxilios y sobre todo buscar algo para alimentarse. Escuchar sus historias y experiencia de vida no es fácil pues son personas sufrientes, sin hogar, que caminan sin saber lo que las esperas en la vida futura; y para ellos compartir estas experiencias con nosotras es también una manera de aliviar su sufrimiento y sentirse escuchados y acogidos con todo respeto. Algo que me impresiona mucho es que, a pesar de su situación difícil, nunca falta en sus caras una sonrisa, la alegría que brota el sabor de la vida; con ellos aprendo bastante, veo el rostro de Cristo sufriente, que aceptó vivir con nosotras en esta tierra, tomando nuestra condición humana.
Vivir en una comunidad intercultural y llevar una vida como hermanas de una misma familia congregacional me está motivando bastante, porque es una manera para nosotras de enriquecernos con nuestros diversos dones, cualidades y cultura de donde somos cada una. Además, me nutren los estudios universitarios de teología que estoy haciendo en la Universidad Landívar.
Termino aquí el compartir esta pequeña experiencia de vida misionera y pastoral en Guatemala, pidiendo a María Madre de Dios y nuestra madre, que no aleje su vista de nuestra vida y que nunca nos deje solas en esta gran misión que nos dejaron nuestros fundadores.
¡UN FUERTE ABRAZO!
Guatemala
Noella Manongo Amana
