En tu Pascua…

Sólo el amor te llamó a la misión únicamente

su voz nazarena se hizo en ti razón y destino, entraña y raíz denuncia y alabanza…

Decidiste unir tu corazón al de los pueblos amazónicos.

Y en sus rostros reconociste su rostro

En sus historias la historia del Dios con nosotros en su idioma aprendiste el lenguaje del amor.

Y te fuiste haciendo río y canoa escuelas y caminos.

Te sumergiste y anclaste en la vida de los nativos. uniste tu clamor a su grito por dignidad.

te implicaste y complicaste te hiciste cómplice del Espíritu y los espíritus de la selva te custodiaban.

Y no hubo naufragio, contradicción, ni poderes abusivos que te hicieran claudicar.

Sigue Padre, infundiéndonos tu pasión, 

que el fluir de los ríos nos movilicen

y nos den valor para cuidar

y defender esta tierra que es esplendor, drama y misterio.

Amén.

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