NUESTRAS MÁRTIRES PRESENTES AYER, HOY, MAÑANA Y PARA SIEMPRE
- Hnasmdro
- diciembre 1, 2025
- Experiencias MDR
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“Si un grano de trigo que se arroja a la tierra no muere, permanece solo, pero si muere, da mucho fruto.”
El día 25 de noviembre, al celebrar el 61º aniversario de la Pascua de nuestras queridas Hermanas: María Justa, María del Buen Consejo, María Cándida y María Olympia, me siento conmovida a renovar mi fidelidad a Dios y a la Congregación para “ser fiel para siempre sin dudar”. Son y siempre serán nuestros faros que iluminan el horizonte que todos seguimos, son y siempre serán nuestras heroínas, por su valentía, determinación y coraje al entregar sus vidas hasta el final y así mostrarnos que seguir a Cristo no se hace con palabras bonitas ni buenas intenciones, sino con vida y con la práctica de pequeños sacrificios para decir que es posible derramar sangre, si necesario, igual que Ellas. Se dejaron inmolar dando lo más valioso de ellas, que es la vida, una vida saboreada por todos con quienes compartieron la misión.
El martirio para nosotros los seres humanos se entiende como locura, pero para Dios es también lo más valioso que dieron de sí mismas: fidelidad, confianza, corazón, compromiso; no querían decepcionar en lo que ellas mismas asumieron el día de su profesión religiosa, ser fieles hasta el final, aunque esa fidelidad les costará sangre. ¡Qué ejemplo de vida más impactante y conmovedor! Lo cual, hasta hoy, merece nuestra admiración… A ustedes, queridas hermanas, toda mi admiración y consideración. Cada vez que leo su historia me siento renovada. La fe en Dios les hizo tan fuertes y valientes que todo se logró por ustedes al ponerse en manos de Dios. Por eso el miedo, la inseguridad y la angustia no nos afectaron ni nos hicieron vacilar en ningún momento, cuando decidiste quedar del lado de las personas que tanto han amado. El amor por el prójimo era tan grande, puro y profundo que se olvidaron de ustedes mismas. Y esto les ha llevado a entregarse sin límites, sin fronteras, sin raza y sin color. Todo esto fue fruto de una experiencia muy profunda en Dios, una conexión íntima con Dios que les llevó a valorar al prójimo como prioridad del plan de Dios y la razón prioritaria en su cosecha. Este Dios presente en los pobres, los desfavorecidos y los que carecen de todo.
Muchas gracias, hermanas, por su dedicación incondicional y por el ejemplo que nos han dejado, ser una comunidad ejemplar y unida que vive en comunión entre ustedes. Ayúdennos a seguir sus pasos hoy y siempre.
Aquí dejo una frase de nuestra hermana María del Buen Consejo: “El misionero más que nadie tiene que ser santo y yo, lejos de ello, tengo miedo de hacer daño a los demás, en lugar de hacer el bien.”
¡Un gran abrazo
Hermana Rita da Purificação João
Viana, Angola
