El Rosario y el Río: El Camino de Monseñor Ramón Zubieta a Puerto Maldonado
- Hnasmdro
- diciembre 11, 2025
- Experiencias MDR
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En el corazón de la selva amazónica, donde los ríos se abren paso a través de la densa selva y las comunidades indígenas viven en una silenciosa resiliencia, los pasos de un misionero resonaron con propósito y oración. Ese misionero fue Monseñor Ramón Zubieta y Les, un fraile dominico cuyo viaje a Puerto Maldonado, Perú, se convertiría en una piedra angular de la evangelización y la transformación social en Latinoamérica.
Al reflexionar sobre la historia de Monseñor Ramón Zubieta y Les, me conmueve profundamente, no solo por los hechos de su vida, sino por el espíritu que animó su misión. Su viaje a Puerto Maldonado no fue solo una expedición geográfica; fue una peregrinación de fe, valentía y amor. Y de alguna manera, incluso a través del tiempo y la distancia, me siento invitado a recorrer ese camino con él.
En 1902, llegó a Puerto Maldonado, un lugar remoto y agreste, donde el río era el único camino y la selva el único refugio. No vino con poder, sino con oración: con el Rosario en la mano, el corazón abierto a lo desconocido.
Lo imagino navegando por esos ríos, sin saber qué le esperaba, pero confiando en que Dios ya estaba allí. Esa imagen permanece conmigo. Me recuerda que la misión no se trata de certeza, sino de presencia. Se trata de estar presente, incluso cuando el camino es incierto, incluso cuando el terreno es implacable.
Lo que más me conmueve es su visión para las mujeres en la misión. Creía que las mujeres tenían un papel vital en la evangelización. Esa convicción fue radical para su época y aún resuena hoy. Como miembro de esta congregación, siento el peso y la belleza de ese legado. Estamos aquí porque él creyó en nosotros. Creía que el Evangelio necesitaba todas las voces, todas las manos y todos los corazones.
Su vida me desafía. Me pregunta: ¿Estoy dispuesto a cruzar mis propios ríos? ¿Estoy dispuesto a llevar el Rosario no solo como una devoción, sino como una brújula? ¿Estoy dispuesto a ser misionero, no solo geográficamente, sino de corazón?
Al honrar su memoria, llevo estas preguntas conmigo. Y rezo para que, como él, pueda caminar con valentía, servir con compasión y confiar en que el río siempre me llevará adonde más se me necesite.
Nguyen Thi Phuong (Eres)
Novicia de 1.er año en el Noviciado Continental Asiático.
