LOS ROSTROS Y LAS VOCES DE LAS MUJERES CUENTAN

Fuimos invitadas, por una persona conocedora de nuestra sensibilidad en esta materia, a participar en un evento bajo el lema «Los rostros y las voces de las mujeres cuentan», en el marco del Diálogo Nacional Inclusivo, iniciativa promovida por el Gobierno de Mozambique con el propósito de impulsar un proceso de consulta pública orientado a la reforma de la gobernanza, con miras a la consolidación de la paz y la reconciliación nacional. En este contexto, se pretende superar la exclusión histórica de las mujeres y afianzar un proceso más abierto, representativo y transformador.

En el encuentro participaron aproximadamente 500 mujeres procedentes de contextos diversos: asociaciones de distinta índole, colectivos con intereses plurales y organizaciones no gubernamentales nacionales e internacionales. Desde el inicio, se auguraba un espacio caracterizado por el pluralismo, el debate abierto y la riqueza de perspectivas. En el mensaje inaugural se afirmó: «Este diálogo es más que política. Es reconocer que cada rostro femenino es un mapa de resiliencia y cada voz un eco que convoca al cambio».

Previamente se había desarrollado, a nivel provincial, un proceso de reflexión y deliberación en torno a los siguientes ejes estratégicos: recursos humanos; sistema de justicia; seguridad, defensa, reconciliación y unidad nacional; economía e inclusión de las mujeres. Durante el encuentro se compartieron las conclusiones de dicho trabajo y, posteriormente, se abrió un espacio para las intervenciones de las participantes.

En cada uno de estos ejes se identificaron tres desafíos fundamentales experimentados por las mujeres, así como las medidas que el Gobierno debería adoptar para responder con urgencia a estas necesidades.

El encuentro se distinguió por la diversidad y representatividad de sus participantes: mujeres jóvenes, mujeres rurales, mujeres desplazadas, mujeres con discapacidad, mujeres LBTQI+, trabajadoras del sector informal, entre otras. Esta pluralidad reafirmó la importancia de promover un diálogo nacional auténticamente inclusivo.

Resulta complejo sintetizar la amplitud de las problemáticas abordadas. Se trató de clamores urgentes y apremiantes, expresados con la radicalidad y la fuerza de mujeres que afrontan su cotidianidad en medio de múltiples limitaciones y fragilidades; mujeres luchadoras y resilientes, que experimentan la exclusión en cada uno de los ámbitos debatidos.

Entre las medidas recomendadas al Gobierno destacan: facilitar el acceso a créditos financieros; garantizar que los beneficios de los megaproyectos repercutan directamente en las comunidades rurales; redistribuir los ingresos derivados de la explotación minera; facilitar el acceso de las mujeres a la titularidad de la tierra; promover su inclusión en los procesos de toma de decisiones en todos los órganos de poder, estableciendo cuotas de participación en todos los sectores sociales; erradicar la violencia de género y combatir el feminicidio; ofrecer capacitación gratuita en el ámbito económico; asegurar reasentamientos dignos; fomentar el emprendimiento femenino, entre muchas otras propuestas.

Sería deseable que el Gobierno, tal como manifestaron sus representantes presentes en el encuentro, asumiera estos desafíos e incorporara efectivamente estas demandas en su agenda y propuesta gubernamental.

Dado que la causa de la mujer forma parte de nuestro ADN carismático, nuestra participación en este encuentro nos impulsó a presentar, en este espacio de diálogo nacional inclusivo, una propuesta orientada a defender y salvaguardar los valores éticos y morales de la infancia, la juventud y la mujer, constructoras de una sociedad que promueva la justicia, la dignidad y la fraternidad universal.

Comunidad de Maputo
Mozambique

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