TEJIENDO LA ESPERANZA: ENCONTRANDO A DIOS EN EL CAMBIO
- Hnasmdro
- mayo 13, 2026
- Experiencias MDR
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Reflexión personal sobre un retiro de 6 días con el P. Chuck, OP
Al llegar al retiro, sentía una mezcla de ilusión e incertidumbre. El tema, «Tejiendo la esperanza: Encontrando a Dios en el cambio», me conmovió profundamente. El cambio siempre ha sido una constante en mi vida, a veces bienvenido, a menudo resistido. Durante seis días, guiado por el P. Charles Moises Barrientos, OP (“P. Chuck”), descubrí que la esperanza es el hilo conductor que une los fragmentos de nuestras experiencias, dando sentido a las transiciones que enfrentamos.
Comenzamos con una pregunta sencilla pero profunda: ¿Qué es la esperanza? Comprendí que la esperanza no es solo optimismo o ilusiones. Es una virtud teologal, una profunda confianza en las promesas de Dios incluso cuando el futuro parece incierto. La esperanza nos ancla en la fidelidad de Dios, recordándonos que Él está tejiendo algo hermoso incluso con hilos rotos. Esta esperanza nos llevó naturalmente a reflexionar sobre el anhelo del Reino de Dios: ese profundo anhelo que sentimos por justicia, paz y amor, señales del reinado de Dios que ya irrumpe en nuestro mundo.
El retiro también nos invitó a afrontar nuestras emociones con honestidad. El cambio despierta miedo, tristeza y, a veces, alegría. Se nos pidió que identificáramos los pensamientos que nos entristecen y que los compartiéramos en grupo. Este acto de vulnerabilidad fue liberador; me recordó que Dios nos encuentra no en la negación, sino en la verdad. Aferrarme a las promesas de Dios se convirtió en una forma de fortalecerme, de recordar que su Palabra es inmutable incluso cuando todo lo demás cambia.
Uno de los momentos más poderosos fue reflexionar sobre el cambio y lo inmutable. La vida está llena de transiciones, pero Dios permanece constante. Aprender a discernir qué está bajo mi control y qué está fuera de él me ayudó a rendirme con paz. Esta entrega no fue pasiva, sino activa: una purificación del corazón, un desapego del resentimiento y el miedo para que la esperanza pudiera arraigarse más profundamente.
Padre Chuck nos recordó que la esperanza es segura porque se basa en el amor inmutable de Dios. Esta certeza me dio valor para afrontar lo desconocido. En silencio y oración, entramos en la contemplación dominicana, una práctica de contemplar a Dios con amor. En esa quietud, sentí la mirada amorosa de Jesús sobre mí: una mirada que sana, afirma y transforma. Fue en esa mirada donde comencé a vislumbrar la posibilidad de un verdadero cambio en mi interior, la esperanza de la conversión que dirige mi corazón más plenamente hacia Dios.
El retiro no solo se centró en la reflexión, sino también en la acción. Se nos invitó a trazar nuestro camino: dónde hemos estado, dónde estamos ahora y hacia dónde vamos. Este ejercicio me ayudó a ver mi vida como un tapiz, tejido con hilos de alegría y tristeza, pasado y presente, todos avanzando hacia un futuro lleno de esperanza. Fue un recordatorio de que Dios es el maestro tejedor, y aunque yo solo vea fragmentos, Él ve el diseño completo.
Al concluir el retiro, me llevé conmigo una renovada sensación de esperanza. El cambio ya no se sentía como una amenaza, sino como un espacio sagrado donde Dios se revela. La esperanza se convirtió en el hilo conductor que une mi historia, tejiendo confianza, renovación y amor divino en cada momento de mi vida.
Finalmente, deseo expresar mi sincera gratitud a la Provincia de San Luis Beltrán, especialmente a la Hna. Ma. Virginia B. Benito y su equipo, y a la comunidad del Noviciado Continental Asiático, por la oportunidad de participar en este retiro. Llevaré conmigo sus enseñanzas mientras sigo tejiendo la esperanza en el tejido de mi vida diaria.
Hna. Tina Bhandari
Noviciado Continental Asiatico
