Forjando el Corazón en Nueve Meses de Desarrollo Personal

En mayo de 2026 ingresé a esta congregación de Hermanas Misioneras Dominicas del Rosario. Este es mi noveno mes y fui aceptada como nueva postulante. Actualmente resido en la Casa de Formación Santa Catalina de Siena en Manila, Filipinas.

Vivir aquí me ha brindado muchas experiencias nuevas en mi vida diaria. Uno de los cambios más significativos ha sido aprender sobre las culturas de otros países y adaptarme a un nuevo estilo de vida, a la vida en comunidad y a las amistades. Estas experiencias no siempre fueron fáciles, ya que hubo momentos en que me sentí desafiada, puesta a prueba e insegura de cómo responder. Pero con el tiempo, comencé a comprender que sin estas experiencias, no habría aprendido lo que significan la paciencia y la vida en comunidad dentro del convento.

Sé que no fue fácil, pero también creo que Dios tiene un plan para mí. Confío en que Dios permitió todo lo que viví para que pudiera crecer en la fe en Él. En las Sagradas Escrituras, Dios nos recuerda que la fe puede ser tan pequeña como una semilla de mostaza, pero es suficiente porque lo que importa es confiar en Él. Esto me ha ayudado a comprender que mi confianza en Dios no debe depender de mis sentimientos. Ya sea que esté feliz, triste, enojado o molesto, debo recordar que Dios es lo primero en todo.

Incluso ahora, sigo aprendiendo en mi oración personal. Soy consciente de que mi fe aún se está formando y que a veces mis palabras pueden parecer incompletas. Pero creo que Dios quiere más que un lenguaje perfecto: Dios quiere mi corazón, mi sinceridad y mi confianza firme. Quiere mi fe, no solo mis expresiones.

También estoy agradecido a mi comunidad actual por permitirnos tener un retiro de tres días para discernimiento. A través de ese retiro, pude reflexionar más profundamente sobre mi vida, mis motivaciones y hacia dónde me guía Dios. Me ayudó a detenerme, escuchar y seguir confiando en que estoy siendo formado, no solo en disciplina, sino también en amor. Al seguir adelante, ruego que mi fe se fortalezca día a día y que la gracia de Dios continúe transformando mi corazón.

Por: Postulante María Erlince Lae

Fairview, Quezon City, Filipinas

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