TEJIENDO MIRADAS, EDIFICANDO COMUNIDADES
- Hnasmdro
- agosto 10, 2026
- Experiencias MDR
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Ha sido una verdadera alegría vivir y ahora poder compartir lo que significó el encuentro de la segunda etapa de la Provincia Ramón Zubieta y Les vivido del 12 al 17 de julio en Ecuador. Fueron días intensos, tejidos de escucha, de oración y de sororidad, que nos dejaron una certeza profunda: somos hermanas constructoras de sueños, y esos sueños, cuando se comparten, dejan de ser individuales para convertirse en un proyecto común que nos sostiene y nos impulsa.
El encuentro se organizó como una sucesión de miradas, cada una de ellas invitándonos a un nivel distinto en profundidad y sentido.
La primera mirada se posó sobre algo tan cercano y, a la vez, tan a menudo olvidado: nuestro propio cuerpo. Comenzamos reconociendo que el cuerpo es la mayor obra que Dios ha realizado, y que aprender a escucharlo es el punto de partida para cualquier proceso de crecimiento personal y comunitario. Si somos obra de Dios, entonces cabe preguntarnos con honestidad: ¿cómo estamos cuidando esta obra? ¿Cómo nos comunicamos con nuestro cuerpo en este momento particular de nuestra vida? ¿Qué palabras le dirigimos, y desde dónde nacen esas palabras: desde el hacer que nos exige productividad constante, desde el deber que a veces nos pesa, ¿o desde el ser que simplemente nos permite existir con gratitud y en gratuidad? Estas preguntas se convierten en una invitación concreta y constante a buscar habitar nuestro cuerpo con más ternura y menos exigencia.
De esa primera mirada nació naturalmente la segunda: la mirada hacia la comunidad. Se nos recordó algo que conviene no perder nunca de vista: nuestro primer campo, nuestro primer centro de predicación, es la comunidad misma. Antes de cualquier misión externa, antes de cualquier apostolado, está el llamado a vivir la propia vocación en sororidad, compartiéndola con otras que caminan el mismo camino. Y en esto reside un privilegio que no siempre sabemos apreciar: no estamos solas en la búsqueda, somos y nos sentimos caminantes, mujeres en tránsito que se acompañan mutuamente, que se sostienen en las caídas y celebran juntas los logros.
Se nos invitó a desarrollar una comunicación que busque crear y tender puentes, partiendo con honestidad de lo que realmente somos: mujeres consagradas, desbordadas de vida, con luces y también con límites. Y se subrayó algo fundamental: estar bien con nosotras mismas es una necesidad indispensable para poder edificar comunidad con otras. No se construye fraternidad sana desde la fragmentación interior; primero hay que reconciliarse con la propia historia y con el propio ser para luego poder tejer vínculos verdaderos. Esta dimensión comunitaria no debemos claudicar en seguir construyéndose día tras día con paciencia y constancia.
Una tercera mirada nos lleva al ADN mismo de la vida consagrada: la oración, ese espacio que como mujeres consagradas estamos llamadas a testimoniar dentro y fuera de la comunidad. A lo largo del encuentro, las múltiples dinámicas, los espacios de silencio y los trabajos en equipo nos ayudaron a profundizar en esta dimensión esencial. De toda esa experiencia surgió una pregunta que se ha quedado resonando en el corazón de cada una de nosotras: ¿cuál es el “MÁS” que el Señor me pide hoy? porque la oración auténtica no es evasión ni refugio cómodo, sino aquella que confronta la vida con el Evangelio, y precisamente en esa confrontación, la transforma.
Al cerrar este encuentro, queda claro que la comunidad y la oración no son compartimentos separados de
nuestra vida, sino las dos fuerzas que deben movilizarse permanentemente. Son ellas las que nos permiten seguir siendo testigos de esperanza en un mundo que necesita signos concretos de fraternidad, y las que nos hacen creíbles en la misión que se nos ha confiado. Volvemos de Ecuador con el corazón renovado, con preguntas que seguirán trabajando en nuestro interior, y con la certeza compartida de que, tejiendo miradas entre hermanas, seguimos edificando, piedra sobre piedra, la comunidad que estamos llamadas a ser.
Hermanas de la Segunda Etapa
Reunidas en Quito – Ecuador
Provincia Monseñor Ramón Zubieta y Les
