ESTUDIANDO TEOLOGÍA EN LA UNIVERSIDAD RAFAEL LANDÍVAR DE GUATEMALA
- Hnasmdro
- septiembre 21, 2026
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Un Camino de Fe, Misión y Esperanza
Como Misionera Dominica del Rosario, vivo mi vocación como un camino de aprendizaje continuo que me invita a profundizar mi relación con Dios y a prepararme para servir a la Iglesia y a la humanidad. Estudiar teología en la Universidad Rafael Landívar de Ciudad de Guatemala fue una experiencia fundamental para mi formación humana, espiritual, intelectual e intercultural. Me abrió nuevos horizontes de conocimiento y reflexión. Para mí, la teología no se trata simplemente de acumular conceptos, sino de una búsqueda de la verdad que transforma la vida y el corazón. En la universidad, encontré un enriquecedor ambiente académico, donde el diálogo, la investigación y el servicio marcaban cada curso. Así, descubrí nuevas perspectivas sobre la Sagrada Escritura, la historia de la Iglesia, la moral cristiana, la espiritualidad y la doctrina social.
Inspirada por el carisma dominicano de la predicación, comprendí que mi formación teológica debía fundamentarse en la contemplación y orientarse al servicio del Pueblo de Dios, y no a la búsqueda del prestigio personal. Cada tema estudiado me llevó a contemplar más profundamente el amor de Dios y a compartirlo a través del testimonio y la palabra. La vida fraterna con laicos, religiosos y hermanas de diferentes culturas y generaciones enriqueció mi visión de la Iglesia como una familia llamada a caminar en unidad. Aprendí a escuchar con respeto, a valorar la diversidad de pensamiento y a reconocer que el diálogo sincero fortalece la comunión y fomenta el crecimiento mutuo.
Este camino no ha estado exento de dificultades: he experimentado cansancio, exigencias académicas y la necesidad de encontrar un equilibrio entre la vida comunitaria, la misión apostólica y los estudios universitarios. En estas pruebas, he experimentado la fidelidad de Dios y he transformado cada esfuerzo en una oportunidad para crecer en disciplina, responsabilidad y confianza en la gracia divina. También he descubierto la profunda dimensión pastoral de la teología: lo que aprendí en las aulas cobró pleno sentido en la misión, la catequesis, la oración comunitaria y el acompañamiento. Esto me ha llevado a comprender que el verdadero conocimiento de Dios siempre conduce al amor, al servicio y al compromiso con la justicia, especialmente hacia quienes más necesitan esperanza y solidaridad. Vivir en Ciudad de Guatemala me permitió descubrir una rica realidad social y cultural, que despertó en mí una mayor sensibilidad hacia la misión de la Iglesia en contextos marcados por desafíos sociales, económicos y culturales.
Hoy doy gracias a Dios y a mi Congregación por permitirme vivir este importante periodo de estudio para mi crecimiento espiritual. Esta experiencia ha dejado una huella imborrable en mi identidad como Misionera Dominicana del Rosario y ha alimentado mi deseo de seguir dedicando mi vida al servicio de Dios y de mis hermanos y hermanas.
Hoy miro al futuro con esperanza y renovado entusiasmo. Todo lo que he aprendido será una valiosa herramienta para seguir proclamando el Evangelio con fidelidad al carisma dominicano. Deseo continuar mi crecimiento en sabiduría y santidad, para que mi vida sea testimonio del amor de Cristo y expresión viva de la misión de las Hermanas Misioneras Dominicas del Rosario.
HNA ANTONIETA, JUNIORADO DE GUATEMALA
