Los muertos resucitarán

La Buena Noticia Lc. 20, 27-38

Según Fray Rodríguez, la eternidad ya está aquí y ahora, es decir el más allá, no es una continuación de la vida, sino que la vida plena ya la tenemos ahora, y es la que seguirá en el más allá. “Dios no es un Dios de muertos, sino de vivos”.

Todos tenemos el deseo profundo de ser eternos, y lo somos, pero para vivir como tal, tenemos que descubrir, reconocer y aceptar nuestra esencia (amor, divinidad), y encontrar ahí la eternidad. “Para qué postergar un cielo maravilloso”, “una vida feliz y plena”. Pero para que esto suceda “tenemos que dejar de hacer de la tierra un infierno.” (Rodríguez).

 

Nuestra esperanza de la resurrección está en Jesús, en la experiencia que tuvieron los apóstoles: “Jesús sigue vivo como cuando estuvo con nosotros…”. Ahora ¿cómo será nuestra vida en la eternidad? No lo sabemos. Pero sí sabemos que Dios nos salva aquí y ahora, pero aún no somos del todo conscientes de esta realidad. “Dios nos está salvando siempre”. La vida eterna está ya en cada uno porque es parte de nuestra esencia y por tanto nadie nos la puede quitar. Nuestra plenitud está en el amor, en la entrega total, no a cambio de algo o para alcanzar algo, sino gratuitamente.

“Para Dios somos iguales en este instante que antes de nacer o después de morir” hemos salido del Padre y a Él volvemos. Pero la muerte siempre será un misterio como lo es la misma vida, el ser humano y como lo es Dios.

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