INTERRUMPIR LA NARRATIVA DE LOS PODEROSOS…

Capitulo nº2

 ¿Guardo silencio frente a lo injusto? ¿Qué pasos puedo dar para romper el silencio?

“Ahora interrumpiendo la narrativa de los poderosos, luchar por la justicia puede ser un trabajo solitario, agotador, pero nada comparado con lo que está pasando el pueblo palestino. Decir verdades incomodas puede hacerles perder el sustento, perder amigos, puede que pierdas a tu familia…

Jesús, interrumpió la narrativa de los poderosos, ese discurso que nos dice que ya no hay nada más que hacer, que la utopía murió, que las cosas son así…que siempre habrá injusticias, que todo va al caos, que la tierra ya colapsó, que los pequeños gestos no tienen sentido. Con su vida, su muerte y resurrección gesta otra narrativa, la narrativa en la que Dios teje la historia y que la esperanza germina en lo pequeño, en el trabajo de hormiguita, en la escucha paciente, en el educar con paciencia, en los proyectos de nuestras comunidades, en las acciones colectivas en nuestros territorios, en la constante fidelidad de nuestras mayores, en la novedad de nuestras hermanas jóvenes, en el inventar otros caminos a pesar de nuestras fragilidades.

¿Cómo interrumpimos la narrativa de los poderosos? ¿Cuál es nuestra narrativa alternativa?

“…pero quiero que miren ese mar de sombrillas, hay cientos de personas que defienden a Palestina y defender lo que finalmente se demostrará que están en el lado correcto de la historia”

Jesús, se situó en el lado correcto de la historia, se situó en la mesa de los pecadores y pobres, en la ruta de las mujeres y niñ@s, de los migrantes, de las viudas y enfermos, de los impuros y excluidos. Hoy significa para nosotras el situarnos desde los más vulnerables, dar voz a los pueblos invisibilizados y silenciados, perder las energías en lo que realmente sea significativo y fecundo para la gestación del mundo nuevo soñado por Dios “Porque tuve hambre y me dieron de comer, tuve sed y me dieron de beber, estuve en la cárcel, enfermo y me visitaron, pasé como migrante y me acogieron”(Mt 25, 35)

¿Estamos en el lado correcto de la historia?

Nadie es libre hasta que todos seamos libres

 Jesús, conforma una comunidad de discípulos/as y los educa con los hilos de la solidaridad, compasión, empatía. Hacemos memoria de su entrega cada vez que vivimos la Eucaristía, cada vez que nos sentimos en comunión con nuestra humanidad, nos regala su vida para que todos tengamos vida.

El sistema globalizado y capitalista en el que nos encontramos tiene como consigna la libertad individual como prioridad, lo que significa “sálvese quien pueda” lo que tiene como consecuencia la exclusión de los pueblos del Sur.

Estamos invitadas a trabajar por la paz, la libertad de todos los pueblos y personas, porque nada humano nos puede ser ajeno, apostemos por lo colectivo, conjuguemos el “nosotras”, entre todas podemos tejer redes que sostengan, apoyen y acompañen a otros y otras en la búsqueda de la vida abundante.

Me hizo reflexionar mucho las palabras del sacerdote que concelebraba la misa de profesión religiosa de dos jóvenes del Congo en un barrio de Lurigancho en Lima, decía: “nosotros los africanos somos familia, donde quiera que esté un africano/a estamos todos con él o ella” esta mirada comunitaria del pueblo africano nos enseña a salir del individualismo que nos cierra, el sentirnos familia nos moviliza para estrechar todas las manos.

Inspiradas por el Papa Francisco disfrutemos de este desafiante texto de Fratelli Tutti.

Se necesita una comunidad que nos sostenga, que nos ayude y en la que nos ayudemos unos a otros a mirar hacia delante. ¡Qué importante es soñar juntos! […] Solos se corre el riesgo de tener espejismos, en los que ves lo que no hay; los sueños se construyen juntos» Soñemos como una única humanidad, como caminantes de la misma carne humana, como hijos de esta misma tierra que nos cobija a todos, cada uno con la riqueza de su fe o de sus convicciones, cada uno con su propia voz, todos hermanos. (F.T 8)

¿Nos sentimos familia de todos los seres humanos?

¿Cómo comunidades trabajamos para que los y las demás puedan vivir en plenitud?

 

A ti hermana palestina

Olivo de tu tierra

Memoria de tus antepasados

Tu raíz unida a su raíz

Su fruto, tu esperanza

Te abrazo hermana

Lloramos contigo

Tus lágrimas fecundarán la tierra

Que regrese la paloma con su olivo

Que vuelva la paz a tu pueblo

Que tu pueblo retorne a su hogar

Que no dejemos de gritar tanta injusticia

Que tus niños no sigan muriendo de hambre

Que cese de una vez el genocidio.

Oh Dios, los poderosos de este mundo

no quieren detener el negocio de la guerra

mientras tu pueblo se desangra.

Por favor, alto a tanta inhumanidad.

Hna. Jacqueline Sothers, MDR

Comunidad Kirigueti, Perú.

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