El IMPACTO DE LA VIDA PASTORAL EN LA CAMINADA VOCACIONAL

La vida religiosa es un discernimiento continuo. Mi gran deseo es ser Hermana, pero para eso es necesario pasar por distintas etapas como el Aspirantado, Postulantado y noviciado. Hablaré sobre mi experiencia en la etapa de conciencia, el “Postulantado”. Un ejemplo práctico que utilizo para definirlo: las mujeres que optan por la vocación del matrimonio pasan por etapas como enamorarse, viene el noviazgo y luego el casamiento. Para mí en la vida religiosa sucede lo mismo: primero nos enamoramos, después el noviazgo y luego nos casamos con Jesucristo. El Postulantado es la etapa de la pasión, donde me enamoro de Jesús de una manera intensa, una pasión profunda y gozosa.  Etapa de una hermosa responsabilidad, con enormes desafíos y aprendizajes.  También me enamoro todos los días de la familia MDR que he elegido.

Cuando terminé la etapa del Aspirantado escribí una carta pidiendo permiso al Consejo Provincial de nuestra Congregación para seguir para la etapa siguiente, confieso que mientras esperaba la respuesta tenía miedo de no ser aprobada y cuando la hermana acompañante me dio el sobre con el consentimiento, respiré hondo expresando mi ansiedad y alegría en ser postulante de las MDR; y como humana y creyente oré, lloré, porque es algo que anhelaba. El desconocido siempre da miedo, experimenté en mí misma miedo y cuestionamientos porque ya estaba viviendo en el futuro antes de comenzar. Es por eso que han surgido varias preguntas:

  1. Elisa: ¿Estás segura de lo que tú misma quieres y buscas ser?
  2. ¿Tengo algo para ayudar a vivir y hacer el proceso en un clima de hermandad?
  3. ¿Seré capaz de enfrentar los desafíos que encontraré?

Ante tantas preguntas que me venían sentí recelo, pero una voz me dijo: “Elisa, no tengas miedo, haz de tu vida una diva para el proyecto de Dios”. Ya en la casa de formación pensé: “Aquí y ahora comienza una nueva etapa, Elisa, escribe una nueva página en tu vida”.

¿Qué estoy descubriendo durante mi Postulantado?  Entiendo que ser postulante es vivir la vida apostólica y como Misionera Dominica del Rosario es estar entre los más necesitados. Colaboró en la pastoral de la parroquia de San Francisco de Asís, en el Centro de San Pedro donde comparto la experiencia con los grupos juveniles, dando catequesis y acompañando nuestras vocaciones en su proceso de discernimiento. “La mies es grande pero los trabajadores son pocos”. Nunca puedes decir: “No tengo nada que dar”. En la realidad en la que estoy, he logrado descubrir algunos dones ocultos.

Una postulante predicando el retiro en Promaica (Asociación de Mujeres Católicas)

Antes de entrar en el convento ya había dado temas y conferencias a algunos grupos, pero nunca había predicado un retiro. El día que la hermana Teresa de Fátima me preguntó si podía predicar el retiro de Promaica, pensé: “Dios mío, ¿por qué yo? ¿Y luego a las madres? ¿Qué tengo que decirles? Pero aun así respondo que sí, que podría predicar, porque Dios no llama a los capacitados, Dios capacita a los elegidos y yo sabía que Dios sería mi guía. Uno de los grandes secretos de la vida es dejarnos en las manos de Dios, dejar que Dios sea nuestro mentor y maestro es la mejor opción.

Preparé el retiro con dos semanas de anticipación, cuando llegó el día supe que estaba lista, pero aun así estaba asustada, nerviosa y pedía la sabiduría de Dios. No es fácil llevar a las personas a un encuentro más profundo con Dios, es un don, una gracia que Dios da, sólo es posible cuando nos dejamos guiar y utilizar por Dios. Predicar el retiro fue para mí un gran desafío, aprendí mucho. Me di cuenta de que tomé la decisión correcta, no hay nada más gratificante que acercar a las personas a Dios. El sacrificio de pasar horas preparándose para el retiro es poco comparado con la alegría que fluía de los rostros de las madres.

Soy una postulante feliz, porque considero que he encontrado una familia que me ayuda a vivir y a redescubrir en la entrega a Dios de manera incondicional hacia los más pobres.

Postulante Elisa da Silva Bernardo

Lubango

Angola

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